El bum del ladrillo en España provocó el enriquecimiento de muchos empresarios que vieron en el frenesí constructor el parnaso. Se introdujeron en un mundo sin ley donde primero recibían el dinero y luego tramitaban licencias.
Quien quisiera comprar un piso debía ajustarse a las normas y éstas las dictaba el promotor. La crisis ha golpeado la estrategia especulativa de muchos de ellos, que han caído incluso en estafas, vendiendo terrenos de los que todavía no eran propietarios o careciendo de licencia de obras.
Los estafados son las víctimas de una crisis que no se lleva el patrimonio de los empresarios.
El deterioro de la actividad inmobiliaria va para largo. Durará, al menos, entre seis y ocho trimestres.
O lo que es lo mismo, teniendo en cuenta que los primeros sintomas de agotamiento del ciclo alcista
comenzaron a ser visibles durante la mitad del año pasado, es muy probable que crisis e industria del
ladrillo sean una misma cosa hasta bien entrado el año 2009 (a finales del ultimo trimestre).
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